martes, 30 de agosto de 2011

FESTIVALES

Una de las "agradables" consecuencias de la crisis del sector discográfico es que ha aumentado exponecialmente la oferta de música en directo en este país. ¿No?. Bien. Y eso ha provocado un aumento en la oferta de festivales de música en verano en nuestros territorios... FIB (Benicassin, Castellón), Vigo Transforma (Vigo), Contempopranea (Alburquerque, Badajoz), Arenal Sound (Burriana, Castellón), Festival de la Guitarra (Córdoba), Etnosur (Alcalá la Real, Jaén), Pirineos Sur (Lanuza, Huesca), La Mar de Músicas (Cartagena), Sonorama (Aranda del Duero), Jazzaldia (San Sebastián), Bilbao BBK LIVE (Bilbao) ... éstos de memoria, todos en julio y agosto, pero una vuelta por la red nos descubre cientos sólo en España. LUNAS DE AGOSTO
Pop, Rock, Indie, cualquier género y normalmente todos juntos; aunque los primeros, los más antiguos fueron los festivales organizados en torno a la música popular, girando alrededor del FOLK. En principio con grupos españoles y normalmente cercanos a los lugares en los que se celebra, para rápidamentese abrirse a grupos, bandas y solistas extranjeros, de países exóticos, de norte a sur. Primero,  no de forma general pero sí mayoritaria en su oferta, apuntando a los sonidos africanos por un lado y celtas por otro (desde Argelia con Khaled a Irlanda y Escocia con The Chieftains o Nightnoise), y después mirando al norte, a los países nórdicos (Hedningarna desde Noruga y Finlandia), para luego empezar a "investigar" los sonidos mediterráneos: Grecia, Turquía, Croacia y el norte africano. LUNAS DE AGOSTO
En España el folk quedaba encasillado a bandas populares que se encargaban de recuperar antiguas canciones, poemas, historias, leyendas, dichos de sus territorios para musicalizarlos en unos casos o para seguir manteniéndolos en boca de la gente en otros. Patrimonio etnográfico musical que lo llaman. LUNAS DE AGOSTO
Bandas sin poder publicar discos o con una escasa y pobre distribución en muchos casos limitada a sus provincias o pueblos más cercanos. Es el caso, o era, de grupos como "Lombarda" en Granada, Aliara en Pozoblanco, Jara y Granito en Villanueva de Córdoba o Azarbe en Murcia. Bandas que tenían que batirse el cobre de festival en festival por toda España, pueblo a  pueblo, acudiendo allí donde el folk y la cultura popular eran los protagonistas en jornadas, conciertos y pequeños festivales para mantenerse, para poder seguir componiendo y tocando. LUNAS DE AGOSTO
El siguiente paso, viendo que la cosa funcionaba era la programación de actividades paralelas a la organización del festival, pero dentro del mismo (cursos, exposiciones, turismo...). Y todo porque suponía un excelente escaparate para promocionar pueblos, ciudades, comarcas, territorios o enclaves concretos (el Pirineos Sur se organiza justo en la orilla de un lago, y Cazorla acoge uno de los festivales de blues más acojonantes de todo el panorama, por ejemplo); hasta el punto de que algunos ya acogen a gente que va a escuchar música y a gente que va a hacer turismo (el turismo de festivales lo llaman). LUNAS DE AGOSTO.
Empezaron los patrocinicios a lo bestia,  festivales que ya llevan en su denominación el nombre de una marca, la que sea (FIB es HEINIKEN); y dando un paso más, lo que empieza a vender ya es la propia marca del festival. El propio FIB la es ya, y se habla de cambiar la ubicación de su celebración a otros territorios o de organizar varios FIB de forma paralela pero no coincidente en el tiempo en otro paises. LUNAS DE AGOSTO.
Otros han decidido otro camino. Seguir en su sitio de origen, sin grandes alardes pero aumentando la calidad en la programación para asegurarse un público concreto, fiel; y trabajan para cuidarlo, dándole lo que le piden, sin aglomeraciones, persiguiendo el contacto directo con su gente, un trato más personal y cercano. Estos también con sus patrocinios concretos y normalmente exclusivos, con otro tipo de marcas y un apoyo fundamental de las administraciones (Etnosur, La Mar de Músicas, o el propio Pirineos). Festivales que incluso tienen muy cuidado qué tipo de publicidad crean y a quién la dirigen, de hecho lo hacen, la dirigen. Buscan que la gente repita año a año, no buscan subir sus visitantes. Una vez llegado a un número determinado al que pueden atender bien sin tener que salir de su lugar empiezan a cuidarlos y a cuidarlos en ese camino. LUNAS DE AGOSTO.
La mayoría comenzaron desde una asociación, y así siguieron hasta que su volumen no les permitía trabajar si no era detrás de una empresa o grupos de empresas. Todos sin excepción trabajan con marcas publicitarias porque el patrocinio es vital,  no se puede vivir de lo que aportan los visitantes, sería insostenible. Las marcas en muchos casos exigen ser exclusivas, es decir, no permiten que otras marcas de su ramo aparezcan por el festival que ellas patrocinan, y pelean por ser la "marca" de un festival concreto (Heineken en el FIB o Jazzaldia, Trivago en el Pirineos...). LUNAS DE AGOSTO.
Todo esto ha ocurrido en pocos años, muy pocos comparándolo con el tiempo que han tardado algunas de estas citas en crecer. No hay ni una sola provincia en España que no tenga su festival. No hay ni una sola capital de provincia que no tenga su festival. Está claro: Ven aquí a escuchar música y conóceme. Yo quiero atraer un determinado público y programo un tipo concreto de festival y atraigo una determinada marca a la que le interesa ese tipo de público y esa proyección. LUNAS DE AGOSTO.
Las comarcas interiores venden su tierra y empezaron con lo suyo, su cultura popular, su patrimonio, su folclore, folk; y empezaron recogiendo y rescatando sus letras y canciones para ofrecerlas a la vez que las recuperaban de la memoria de sus gentes. Primero lo mío, mi cultura, mis recursos, mi trabajo para que vengas. Y gusta, funciona. En Plasencia llevan organizando un festival de música folk más de 20 años. LUNAS DE AGOSTO.
La complejidad y el esfuerzo que supone la organización de un evento de este tipo no tiene precio. Se siguen haciendo en muchos sitios porque en su idiosincracia existen otros parámetros que  no se pueden, ni deben, cuantificar. Cualquier territorio en España lo tiene o le encantaría tenerlo. En la provincia de Córdoba, sin contar el FESTIVAL de la GUITARRA,  sólo existe un festival que ofrezca tres días de música en directo, y el resto de comarcas matarían por tenerlo. Se genera ocio, entrenemiento en la puerta de tu casa, cultura... me dicen que desde su creación han parecido en sus proximidades hasta cinco grupos y que uno volvió a reunirse 40 años después. Empezar es complicado, pero mantenerlo y mejorar es muy difícil, y si no es con la ayuda de los que están cerca, casi imposible.
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2 comentarios:

Beatriz Medina Ferrer dijo...

Una amplia visión de lo que han sido y son los festivales en España. Desconocía muchos de los detalles que mencionas. Excelente artículo.

antonio ramirez dijo...

Seguro que Lunas de Agosto no parará de crecer y cada año se irán incorporando nuevas facetas del mundo de la cultura, es complicado y estoy convencido de la cantidad de trabajo que genera organizar un evento de estos pero mucho animo y mi enhorabuena por todo. Quién sabe si algún día seréis como el Womad.