sábado, 20 de enero de 2007

... para calentar al Santo que está desnudo.

Cada vez que un pueblo celebra alguna de sus tradiciones avanza un paso hacia delante. El Día de Los Tomillos sigue siendo una de nuestras tradiciones más queridas y esperadas por todos y todas. Los más pequeños empiezan a conocer nuestro patrimonio y nuestra historia, y Belmez se hace un poquito más grande. Los más grandes nos enseñan las canciones populares asegurando su supervivencia y todo el pueblo sale a la calle a disfrutar de una noche de sentimientos, una noche de olores, de sabores, de sonidos, de calor y de compañía.
EL DÍA DE LOS TOMILLOS VAN LOS CHIQUILLOS
A POR UNA HAZ
PARA CALENTAR AL SANTO QUE
ESTÁ DESNUDO "SAN SEBASTIÁN









Varios días recogiendo "tomillos" en el campo, recopilando leña y viajes en la bicicleta o en la moto hasta el puerto para cargar los haces de la planta aromática. Saltos por encima de las candelas, corros alrededor para bailar y cantar, morcilla asada envuelta en papel de aluminio, chorizo, vino de pitarra, chuletas, torreznos y vino dulce de la Calle Umbría de El Hoyo. Ropa con olor a humo, risas, encuentros y todo ello con al cara tiznada, por supuesto.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hace años que por una u otra razón no estoy en el pueblo el día de los tomillos.

La memoria es como un cuarto trastero donde se van amontonando los recuerdos de nuestras vidas, y al igual que pasa con las cosas que metes en el trastero, con el paso del tiempo hay recuerdos que ni siquiera sabías que estaban ahí.

Esta noche, al ver las fotos de vuestras caras tiznadas, he recuperado del trastero de mi memoria el recuerdo de tantas noches mágicas en las que nos pintamos la cara y nos quemamos las cejas y algún que otro pantalón juntos.

Gracias por las fotos, al menos durante un segundo me parecía oler a tomillo y espero que el año que viene podamos pasarlo juntos. Yo por si acaso voy a ir guardando un corcho...

Angel Ruiz

Leoncio dijo...

¡Ay, Dios mío, cómo añoro a mi pueblo, sus gentes y sus fiestas!
Pregúntale, Antonio Jesús, a tu abuela Anita, cuando ella se ponía al frente de todos los chiquillos de la C/ Pedroche (con tu padre y tu tío al frente, y a veces hasta tu abuelo Emilio), se juntaba con los de la C/ Nava y todos íbamos a por los tomillos. Los quemábamos al final de la C/ Nava (foto nº 6), porque la C/ Pedroche estaba, primero cementada y después, asafaltada y no se podía hacer fuego. Antes no necesitábamos ni vino, ni morcillas, ni chorizos (claro, que tampoco había mucha abundancia), nos bastada con una jícara de chocolate con pan que nos comíamos muy a gusto en la tarde que íbamos a recoger los tomillos.